Universal Genève Compax y Jochen Rindt: el reloj vintage más icónico de la Formula 1

Del paddock de f1 EN los años 60 a Watches and Wonders 2026: la historia del Universal Genève Compax, el cronógrafo que redefinió la relación entre estilo Y PRECISIÓN gracias a nina y jochen rindt

Cortesía: Getty Images para F1.

Antes de convertirse en pieza de culto entre coleccionistas, el Compax ya vivía en el lugar en el cual el tiempo realmente importa: el circuito. No desde el paddock corporativo, sino desde la mirada precisa de quien medía cada vuelta con intuición y estilo. Ahí es cuando Nina Rindt transformó un cronógrafo en algo más que un instrumento: en un símbolo.

A menudo fotografiada al borde de la pista, cronometrando las vueltas de Jochen Rindt, su reloj —un Universal Genève Compax de esfera panda— se convirtió en una declaración visual. Blanco y negro, legible, preciso. Pero también inesperadamente elegante. La relojería, hasta entonces ligada a códigos más rígidos, encontraba en su muñeca una nueva narrativa: funcionalidad con actitud.

Jochen Rindt: el campeón de Formula 1 que se convirtió en leyenda eterna

Hablar de Jochen Rindt es entrar en una de las historias más intensas de la Formula 1. Nacido en 1942, el piloto austriaco destacó por un talento natural que parecía desafiar constantemente los límites de la pista. En una era en la que la seguridad era prácticamente inexistente, Rindt construyó su reputación como un piloto agresivo, intuitivo y extraordinariamente rápido. Su estilo encajaba con una Formula 1 cruda, peligrosa y visceral, en la que cada carrera implicaba un riesgo real.

Cortesía: Getty Images para F1.

Su temporada definitiva llegó en 1970 con Lotus F1 Team, al volante del revolucionario Lotus 72. Con varias victorias clave, Rindt se posicionó como el claro favorito al campeonato. Pero durante las prácticas del Gran Premio de Italia en Monza, sufrió un accidente fatal. Tenía 28 años. Semanas después, se convirtió en el único campeón mundial en la historia de la Formula 1 en recibir el título de manera póstuma.

Ese momento no solamente marcó al deporte: lo redefinió. Rindt dejó de ser sólo un piloto para convertirse en el símbolo de una era en la que la velocidad y el riesgo convivían sin concesiones.

 

TE PUEDE INTERESAR:

 

El origen del reloj utilizado por Nina Rindt en el paddock: el cronógrafo que cambió la historia de la Formula 1

La historia del Compax comienza mucho antes, en 1936, cuando Universal Genève presentó su primer cronógrafo de triple registro, con subesferas para segundos continuos, 30 minutos y 12 horas. Sin embargo, fue en la década de 1960 cuando el modelo evolucionó hacia un cronógrafo deportivo con identidad propia. La versión asociada a Nina Rindt —con su distintiva esfera panda— logró algo poco común: combinar precisión técnica con una estética clara y poderosa.

Cortesía: Universal Genève.

Cortesía: Universal Genève.

Se dice que el propio Jochen Rindt personalizó el reloj añadiendo una manecilla de cronógrafo en rojo para mejorar la legibilidad en pista. Nina, por su parte, rompió cualquier código establecido al sustituir el brazalete original por una correa Bund de piel encontrada en París. Más grande, más audaz, completamente fuera de norma.

De reloj de carreras a icono vintage: por qué el Compax es objeto de culto actual

Las imágenes de Nina Rindt en los circuitos no solamente capturaron un momento: construyeron un legado. El Compax pasó de ser una herramienta funcional a un objeto cargado de identidad cultural. Con el tiempo, los coleccionistas comenzaron a referirse a esta configuración como “Nina Rindt”, mientras que sus versiones invertidas adoptaron el apodo de “Evil Nina”. Nombres nacidos fuera de la marca, pero profundamente arraigados en la cultura relojera.

Tras la muerte de Rindt, el reloj adquirió un significado aún más profundo. Se convirtió en un fragmento tangible de una era irrepetible en la Formula 1: una en la que la precisión no medía únicamente el tiempo, sino también el riesgo.

Watches and Wonders 2026: el regreso del Universal Genève Compax “Nina Rindt”

Cortesía: Universal Genève.

Décadas después, Universal Genève retoma esa historia. En Watches and Wonders 2026, la Maison presentó una nueva generación del Compax, reinterpretando el modelo que Nina Rindt convirtió en icono.

Las nuevas versiones mantienen el ADN del diseño original, pero lo traducen a un lenguaje contemporáneo. Cajas de 39.5 mm, acabados pulidos y satinados, y esferas que recuperan la estética panda junto con nuevas variaciones. En su interior, el nuevo movimiento UG-200 integra un microrrotor, cronógrafo de rueda de pilares y embrague vertical, con una reserva de marcha de 72 horas. Un enfoque técnico que no sólo mejora el rendimiento, sino que respeta la elegancia mecánica que definió al modelo desde sus inicios.

La colección se expande con versiones en acero y oro rosa de 18K, además de cápsulas con esferas inspiradas en textiles y correas que reinterpretan materiales como el denim, reforzando la visión de “Le Couturier de la Montre”.


DESCUBRE

Siguiente
Siguiente

Rutina post entrenamiento: el skincare de alto rendimiento que tu piel necesita