¿Una pasarela de moda en una Copa del Mundo? Saint Laurent lo hizo en 1998

De cuando Yves Saint Laurent transformó la final de la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998 en una de las pasarelas más vistas de la historia

Cortesía: YSL.

El 12 de julio de 1998, el mundo tenía los ojos puestos en el Stade de France. Más de 75,000 aficionados llenaban las gradas y cerca de 1.7 millones de personas seguían la transmisión de la final de la Copa Mundial de la FIFA entre Francia y Brasil. Lo que nadie esperaba era que antes del partido definitorio, el estadio se transformaría en la pasarela de moda más grande jamás construida. Yves Saint Laurent celebró los 40 años de su maison con un desfile monumental que cambió para siempre la relación entre la moda, el espectáculo y los eventos deportivos del calibre de un Mundial.

Mucho antes de que las casas de lujo encontraran en el deporte una plataforma estratégica, Saint Laurent llevó la alta costura al escenario mediático más importante del planeta.

¿Qué pasó en el Mundial de 1998? Francia contra Brasil

El Mundial de Francia 98 fue una edición histórica, la cual marcaba el debut del formato de 32 selecciones –una expansión que en su momento transformó para siempre el torneo más seguido del planeta–. La selección anfitriona (Francia) buscaba conquistar su primera Copa del Mundo frente a su afición, mientras Brasil llegaba como campeón defensor con figuras como Ronaldo Nazário, Rivaldo y Roberto Carlos. Sin embargo, antes de que el balón comenzara a rodar… el césped del Stade de France fue cubierto por una gigantesca pasarela azul sobre la que desfilaron más de 300 modelos luciendo algunas de las creaciones más emblemáticas de Yves Saint Laurent. Durante 15 minutos, el fútbol se detuvo y la moda ocupó el centro del escenario.

La magnitud de la producción fue tal que cerca de 900 personas participaron en la organización del evento. Costureras, maquilladores, estilistas, técnicos, productores y coordinadores trabajaron durante meses para ejecutar una coreografía perfectamente sincronizada que debía funcionar tanto para los espectadores presentes como para las cámaras de televisión distribuidas alrededor del mundo.

Cortesía: AFP.

Cortesía: Getty Images.

Los modelos recorrieron el estadio vistiendo piezas que habían definido la historia de la moda durante la segunda mitad del siglo XX. Allí estaban las referencias artísticas inspiradas en Piet Mondrian, las influencias orientales que marcaron distintas etapas de la Casa, las siluetas arquitectónicas, los colores vibrantes y, por supuesto, el legendario Le Smoking. Presentado originalmente en 1966, Le Smoking revolucionó el guardarropa femenino al adaptar el esmoquin masculino para las mujeres, convirtiéndose en uno de los símbolos más importantes de la emancipación y la libertad de expresión femenina. Al presentar esta colección en un ambiente principalmente regido por hombres, es casi poético.

Cada aparición funcionaba como una página de archivo en la que cada look recordaba una etapa distinta de la carrera del diseñador que había redefinido la elegancia moderna.

 

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Pero… ¿y el fútbol?

En 1998, la Copa Mundial de la FIFA representaba el inicio de una nueva era para el fútbol moderno y se convirtió en uno de los campeonatos más recordados de todos los tiempos. Por primera vez en la historia del torneo, el Mundial se disputó con 32 selecciones nacionales en lugar de 24, ampliando el alcance global y permitiendo la participación de nuevos países que contribuyeron a elevar el nivel competitivo. Este formato permanecería vigente durante más de dos décadas, hasta la expansión a 48 equipos anunciada para el Mundial 2026.

Francia, como país anfitrión, vivía una atmósfera de optimismo y orgullo nacional mientras que el campeonato dejó historias que todavía forman parte del imaginario colectivo del deporte. La selección de Croacia sorprendió al mundo al alcanzar las semifinales y terminar en tercer lugar durante su primera participación como nación independiente. Argentina e Inglaterra protagonizaron uno de los partidos más intensos del torneo, marcado por la expulsión del joven David Beckham y una dramática definición por penales. Mientras tanto, la selección francesa construía un camino sólido liderada por una generación dorada que incluía a Zinedine Zidane, Didier Deschamps, Marcel Desailly, Lilian Thuram y Fabien Barthez.

Cortesía: Pinterest.

También, uno de los rituales más comentados del equipo francés era protagonizado por Laurent Blanc, quien antes de cada partido besaba la cabeza rapada del arquero Barthez como símbolo de buena suerte. Lo que comenzó como una superstición terminó convirtiéndose en una de las imágenes más icónicas del campeonato. Sin embargo, ninguna historia generó tanta atención como la de Ronaldo Nazário. Considerado el mejor futbolista del mundo en ese momento, el delantero brasileño sufrió un misterioso episodio médico horas antes de la final. Inicialmente fue retirado de la alineación titular, pero posteriormente apareció en el once inicial, provocando confusión entre periodistas, aficionados y directivos. Aunque disputó el encuentro, nunca mostró el nivel que lo había convertido en la gran estrella del torneo, alimentando durante años especulaciones y teorías sobre lo ocurrido aquella tarde en París.

La final disputada el 12 de julio de 1998 terminó convirtiéndose en una celebración nacional para Francia. Con dos goles de cabeza de Zinedine Zidane y un tanto de Emmanuel Petit en tiempo añadido, les Bleus derrotaron a Brasil por 3-0 y conquistaron la primera Copa del Mundo de su historia. La imagen de Zidane levantando el trofeo frente a un Stade de France completamente entregado se convirtió en uno de los grandes momentos deportivos del siglo XX.


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