El reloj con el que Luis de la Fuente levantó la Copa del Mundo y celebró el triunfo de España
El hombre que llevó a España al éxito en la Copa Mundial de la FIFA 2026 lució un exclusivo IWC Ingenieur presentado en Watches and Wonders
Luis de la Fuente celebrando la victoria de España en la Copa del Mundo. Cortesía: IWC Schaffhausen.
La selección española continúa celebrando una de las páginas más importantes de su historia ya que, después de vencer 1-0 a Argentina en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el MetLIfe Stadium, Luis de la Fuente levantó el trofeo que confirma la segunda estrella para La Roja, un título que llega 16 años después del conseguido en Sudáfrica 2010. Su selección asumió la iniciativa prácticamente desde el silbatazo inicial monopolizando la posesión e instaló el juego en campo rival generando la mayor parte del peligro ofensivo durante los 120 minutos. Esta superioridad quedó reflejada en el Match Momentum compartido por la FIFA en colaboración con Globant, en el que España concentró el 69% del impulso ofensivo del encuentro, una métrica que mide qué equipo ejerce mayor presión, crea las ocasiones más peligrosas y juega con mayor frecuencia cerca del área rival. Aunque el marcador permaneció igualado durante los 90 minutos reglamentarios, el desarrollo del partido apuntaba cada vez más hacia el conjunto español.
La insistencia de La Roja encontró recompensa en el minuto 106 de la prórroga. La jugada comenzó con una incorporación de Pedro Porro por la banda derecha, quien envió un centro preciso al área. Nico Williams prolongó el balón de cabeza y Ferran Torres apareció en el momento exacto para definir el 1-0 que desató la celebración española. Minutos después, jugadores y cuerpo técnico levantaron la Copa del Mundo junto a Luis de la Fuente, quien celebró la conquista del segundo título mundial de España con una pieza de alta relojería tan exclusiva como el trofeo.
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Entre abrazos, lágrimas y una celebración que puso fin a 16 años de espera para el fútbol español, Luis de la Fuente caminó hacia el escenario en el que levantaría la segunda Copa del Mundo en la historia de la selección. En su muñeca destacaba un IWC Ingenieur Automatic 42 de cerámica negra, el reloj con el que celebró uno de los mayores logros de su carrera como entrenador.
Presentado durante Watches and Wonders Geneva, este modelo representa uno de los desarrollos técnicos más ambiciosos de IWC Schaffhausen en los últimos años. Más que reinterpretar el emblemático Ingenieur concebido por Gérald Genta, la manufactura suiza trasladó por primera vez su arquitectura de brazalete integrado a una construcción realizada prácticamente en su totalidad en cerámica de óxido de circonio negro, un material extraordinariamente resistente a los arañazos, más ligero que el acero y completamente inmune a las variaciones de temperatura.
Cortesía: IWC Schaffhausen.
Cortesía: IWC Schaffhausen.
Conservar las proporciones, las aristas y la identidad visual del Ingenieur original utilizando un material de semejante dureza implicó replantear por completo la ingeniería de la caja. Para conseguirlo, IWC Schaffhausen desarrolló una compleja construcción compuesta por carrura, bisel y fondo de caja independientes, complementados por un anillo interno de titanio que garantiza la rigidez estructural del conjunto y una hermeticidad de hasta 10 bares sin alterar la silueta diseñada por Genta. Incluso elementos habitualmente fabricados en acero, como la corona y sus protectores, fueron ejecutados en cerámica, una decisión que refuerza la coherencia estética y técnica del reloj.
Con una dureza cercana a los 1,300 Vickers, la cerámica únicamente puede trabajarse con herramientas de diamante, lo que convierte cada superficie del este exclusivo modelo en un ejercicio de precisión. Las distintas piezas reciben un tratamiento que combina superficies satinadas, microarenadas y cantos pulidos, creando un sutil juego de reflejos que acentúa las líneas geométricas de la caja y del brazalete integrado sin comprometer el carácter sobrio del conjunto. Esta misma filosofía continúa en la esfera negra, en la cual el característico patrón Grid, formado por una retícula de pequeñas líneas y cuadrados, aporta profundidad visual sin restar legibilidad, mientras que los índices aplicados y las agujas, tratados con Super-LumiNova, contrastan con el fondo oscuro y preservan una lectura inmediata en cualquier condición de luz, mientras que el protagonismo mecánico queda reservado para el calibre de manufactura IWC 82110, visible a través del fondo de cristal de zafiro tintado.
El movimiento incorpora el histórico sistema de carga Pellaton, una de las soluciones técnicas más representativas de la casa, capaz de aprovechar el giro del rotor en ambos sentidos para acumular una reserva de marcha de hasta 60 horas. Fiel a la filosofía del reloj, los componentes sometidos a mayor fricción —como las ruedas automáticas, los trinquetes y el rodamiento del rotor— recurren también a la cerámica de óxido de circonio por su resistencia prácticamente libre de desgaste, una decisión que mejora la longevidad del mecanismo y, por supuesto, resume la búsqueda constante de IWC Schaffhausen por combinar innovación material e ingeniería de precisión.
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