Qué tiene en común Tramezza de Ferragamo y la búsqueda del calzado perfecto para caminar mejor

La construcción artesanal de Ferragamo nació de una obsesión por comprender la anatomía del pie, una filosofía que hoy sigue siendo relevante para la salud plantar y el movimiento del cuerpo

Cortesía: Ferragamo.

"Instrucciones para comprar zapatos y caminar bien" es el título de uno de los capítulos de Zapatero de Sueños, la autobiografía de Salvatore Ferragamo. En él, el diseñador italiano comparte una idea que desafía la manera en la que muchas personas eligen sus zapatos la cual indica que antes que la talla, el estilo o incluso la moda, lo verdaderamente importante es la sensación que experimenta el pie. Para Ferragamo, un buen zapato debía respetar la anatomía del cuerpo, estaba convencido de que la salud plantar influía en la forma en que caminamos, nos mantenemos de pie y nos movemos a lo largo del día. Décadas después, esa idea continúa vigente, sabemos que los pies son la base de nuestro movimiento y que el calzado que usamos diariamente puede influir en la comodidad, la estabilidad e incluso en la manera en que afrontamos la actividad física.

Quizá Ferragamo nunca habló de performance en los términos actuales, pero sí entendió algo fundamental y es que cuando el pie está correctamente sostenido, el cuerpo entero se mueve de forma más natural. Una filosofía que actualmente encontramos tanto en el desarrollo del calzado deportivo como en la construcción de zapatos formales de alta calidad.

Salvatore Ferragamo insistía en que un buen zapato debía sostener correctamente el arco plantar y permitir que los dedos se movieran con total libertad. Esa búsqueda por comprender el funcionamiento del pie terminó convirtiéndose en uno de los pilares de su legado y dio origen a una de las construcciones artesanales más emblemáticas de la Casa italiana: Tramezza.

¿Qué les ocurre a tus pies cuando caminas o corres?

Aunque pocas veces pensamos en ellos, los pies realizan uno de los trabajos más exigentes del cuerpo. Al caminar, absorben el impacto de cada paso, distribuyen el peso corporal y ayudan a mantener el equilibrio. Cuando corremos, la exigencia aumenta y cada apoyo puede generar fuerzas equivalentes a entre dos a tres veces el peso del cuerpo, mientras músculos, tendones y articulaciones trabajan de forma coordinada para impulsarnos hacia adelante. Sin embargo, como expresa Ferragamo en su libro, en caso de que algo esté mal con la salud de nuestros pies nunca culpamos a los zapatos o al zapatero, siempre es “porque es algo heredado” y, aunque sí es verdad que existen condiciones genéticas, el diseñador italiano creía que —casi— todo podía arreglarse con sólo utilizar un buen zapato.

En deportes como el tenis, el pádel o el baloncesto, en los que los cambios de dirección son constantes, los pies también soportan fuerzas laterales que ponen a prueba la estabilidad del tobillo y del arco plantar. Incluso pasar muchas horas de pie o recorrer largas distancias durante un viaje puede provocar fatiga si el calzado no distribuye correctamente la presión, esto sin mencionar que tenistas actuales han sufrido de lesiones únicamente porque la suela de sus zapatillas deportivas se rompieron a causa de la fricción con la cancha.

Cortesía: Ferragamo.

Cortesía: Ferragamo.

Por eso, especialistas en biomecánica y podología coinciden en que un buen zapato no sólo debe verse bien. También debe ofrecer un soporte adecuado del arco, permitir que los dedos se expandan de forma natural y favorecer una distribución equilibrada del peso. Cuando estos elementos fallan, aumentan los puntos de presión y la fatiga, alterando la forma en que caminamos.

Sin saberlo, muchas de estas ideas ya estaban presentes en la filosofía de Salvatore Ferragamo mucho antes de que la biomecánica se convirtiera en un área de estudio ampliamente conocida.

 

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¿Qué es la técnica de Tramezza y qué significa?

Tramezzaes una construcción artesanal exclusiva de Ferragamo. Su nombre proviene de la capa de cuero situada entre la plantilla y la suela, una pieza esencial que aporta estabilidad, resistencia y flexibilidad a toda la estructura del calzado. Fabricada en cuero natural, la Tramezza tiene la capacidad de adaptarse progresivamente a la forma del pie, conservando con el tiempo la huella de quien la utiliza. El resultado es un ajuste cada vez más personalizado que acompaña el movimiento natural del cuerpo. La construcción incorpora además el cambrione, un soporte de acero patentado por Salvatore Ferragamo en la década de 1920. Situado bajo la Tramezza, su función es reforzar el arco plantar y proporcionar mayor estabilidad al caminar, reflejando el interés del fundador por desarrollar soluciones que combinaran ingeniería, comodidad y elegancia.

Esta técnica es el resultado de un proceso artesanal que puede superar los160 pasos de confección, todos realizados por expertos especializados en distintas etapas de fabricación. Todo comienza con la selección de pieles de la más alta calidad, elegidas por su resistencia, suavidad y capacidad para adaptarse al pie con el paso del tiempo. Después, el cuero se corta con precisión y se cose para formar el corte superior del zapato, integrando cuidadosamente cada una de sus piezas.

El conjunto se monta sobre una horma antes de incorporar la Tramezza y el cambrione. Posteriormente, la parte superior se une a la suela mediante una doble costura artesanal que enlaza tres capas de piel —plantilla, protector y suela— formando una estructura sólida, flexible y duradera. Mientras la suela de cuero se moldea y se termina completamente a mano. Finalmente, cada par pasa por un riguroso proceso de control de calidad en el que se revisan las costuras, la simetría, el acabado del cuero y la precisión de cada detalle antes de salir del taller.

Otra de las características que distinguen a esta técnica artesanal es su capacidad para ser resuelada múltiples veces. Cuando la suela alcanza el final de su vida útil, puede sustituirse sin reemplazar la plantilla ni la propia Tramezza, que ya se han adaptado a la anatomía del usuario. Esta posibilidad prolonga significativamente la vida útil del zapato y representa una visión del lujo basada en la permanencia, la reparación y el valor de la artesanía.

La construcción Tramezza se emplea en distintos modelos clásicos de Ferragamo, entre ellos Oxford con cordones visibles u ocultos, mocasines y diseños double monk. Confeccionados en piel de becerro y acabados completamente a mano, también pueden personalizarse mediante el grabado de las iniciales de su propietario y los expertos recomiendan que, para mantener un cuidado casi impecable de tu calzado en piel es imprescindible mantenerlo en hormas de madera —o puedes reutilizar el papel en el que se envuelven en la caja— para que así no pierdan su forma y una vez al mes lubricarlos con crema neutra, sin alcohol.

¿Por qué invertir en un buen zapato de diario también puede beneficiar tu bienestar físico?

Cuando pensamos en rendimiento físico, solemos concentrarnos en el calzado deportivo. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de las personas pasa muchas más horas usando zapatos de diario que tenis para entrenar. Si caminas para ir al trabajo, permaneces de pie durante largas jornadas o recorres una ciudad mientras viajas, tus pies están soportando miles de pasos antes incluso de entrar al gimnasio. De acuerdo con especialistas en biomecánica y podología, un calzado que respeta la anatomía del pie puede favorecer una distribución más uniforme de la presión, ofrecer un mejor soporte del arco plantar y permitir que los dedos se muevan con naturalidad. Estos elementos ayudan a reducir la sensación de fatiga al finalizar el día y contribuyen a que la marcha sea más estable y eficiente.

La salud plantar también influye en la cadena cinética del cuerpo, es decir, en la forma en que interactúan tobillos, rodillas, caderas y espalda durante el movimiento. Cuando el pie encuentra un apoyo adecuado, el resto del cuerpo puede trabajar de manera más equilibrada, mientras que un calzado incómodo o con un ajuste deficiente puede alterar la postura y aumentar las molestias después de muchas horas de uso. Por supuesto, un zapato por sí solo no sustituye el entrenamiento, la fuerza muscular ni la técnica deportiva. Sin embargo, elegir un calzado que priorice el ajuste, la estabilidad y la comodidad significa cuidar la parte del cuerpo que soporta prácticamente todos nuestros movimientos cotidianos.

Quizá por eso la filosofía de Salvatore Ferragamo sigue siendo tan vigente. Mucho antes de que habláramos de ergonomía, bienestar o performance, el diseñador defendía que un zapato debía sentirse casi imperceptible al caminar y en una época en la que hablamos cada vez más de longevidad, recuperación y bienestar, invertir en un zapato bien construido deja de ser únicamente una decisión de estilo. También puede entenderse como una inversión en comodidad, durabilidad y salud plantar, tres aspectos que acompañan cada paso que damos, dentro y fuera del deporte.


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