Singer y Louis Vuitton transforman el Porsche 911 clásico en una obra de arte presentada en Monterey Car Week

La colaboración entre Louis Vuitton y Singer presentada en el marco de Monterey Car Week hace que lo clásico de un Porsche 911 se convierta en una verdadera obra de arte

Cortesía: Louis Vuitton.

El pasado 7 de agosto inicio una de las semanas más esperadas por los amantes de los autos. La Monterey Car Week es un evento que se celebra cada agosto en la península de Monterey, California y en el cual —durante 10 días— la región se convierte en el epicentro global de la cultura automotriz al reunir exhibiciones de autos clásicos, presentaciones únicas, competencias en pista y subastas. Entre sus eventos principales encontramos muestras temáticas como el Concorso Italiano, The Quail: una reunión exclusiva de alta gama centrada en los autos deportivos de colección así como en estrenos mundiales; la Rolex Monterey Reunion que consiste en carreras de autos históricos de competencia en el circuito WeatherTech Raceway Laguna Seca y el evento de clausura en Pebble Beach. Sin embargo, una de las noticias más esperadas de este año es la colaboración entre Singer y Louis Vuitton la cual combina artesanía magistral con diseño y personalización automotriz.

Más que presentar un vehículo intervenido, ambas firmas decidieron construir un proyecto en torno a su mutua obsesión por el detalle y el trabajo artesanal. Mientras que Louis Vuitton aporta más de un siglo de savoir-faire con una historia arraigada en arte de viajar y en la creación de objetos únicos, Singer ha redefinido la técnica en restauración automotriz convirtiendo Porsche 911 clásicos en verdaderas joyas de colección a nivel mundial. Este es el primer proyecto automotriz de esta naturaleza para la maison que logra que tanto el diseño como la ingeniería y la alta relojería dialoguen en un mismo lenguaje.

Cortesía: Louis Vuitton.

¿Cómo nacieron las restauraciones de automóviles clásicos?

Con el paso de los años, los autos dejaron de repararse solamente para circular, y poco a poco los modelos icónicos comenzaron a desaparecer y algunos fabricantes dejaron de producir piezas originales, lo que abrió camino a los selectos grupos de coleccionistas y especialistas dedicados a devolverles la vida. Restaurar automóviles clásicos es respetar la historia del modelo y fabricante al reconstruir cada componente con precisión y preservar el diseño que en su momento lo convirtió en un referente de audacia y estilo.

Con el tiempo apareció la filosofía del restomod, la cual es una combinación de las palabras restoration y modified. En lugar de devolver un automóvil al estado en que salió de fábrica, los especialistas conservan su diseño original mientras incorporan mejoras contemporáneas en aspectos como el motor o los materiales del interior entre otras características. Empresas como Singer llevan este concepto a otro nivel con proyectos que parten desde un Porsche 911 clásico, pero cada vehículo se desmonta por completo y se reconstruye utilizando tecnologías modernas, materiales más ligeros y soluciones de ingeniería actuales, manteniendo intacta la esencia visual que hizo del 911 un ícono.

Louis Vuitton x Singer: la restauración del Porsche 911 Classic

Cortesía: Louis Vuitton.

Cortesía: Louis Vuitton.

En la colaboración entre Louis Vuitton con Singer, la versión del Porsche 911 Classic se presenta en tonos azafrán y azul cobalto e incluye un roof rack el cual puede acomodar desde un icónico Louis Vuitton travel trunk hasta una tabla de surf. El modelo se basa en el arte de viajar y el cómo la maison ha dominado esta técnica desde sus inicios; está diseñado para viajes épicos y a través de un trabajo creativo en extremo meticuloso, cada elemento ha sido reimaginado para cumplir con los estándares del savoir-faire que ya no encontramos tan regularmente en la industria automotriz.

La tonalidad de azafrán ha estado presente en los archivos de la Casa francesa por más de un siglo y combina a la perfección con el clásico Bahama Yellow —un tono asociado en su mayoría con los primeros trabajos de Singer—. Este modelo, tiene una particular conexión con los travel trunks diseñados para Citroën en 1924, los cuales ya mostraban el azul cobalto en sus interiores, por lo que la combinación a dos tonos es una oda a la identidad de Louis Vuitton, al igual que las costuras a caballete en hilo amarillo brillante utilizado para los artículos de cuero y baúles de la marca.

Cortesía: Louis Vuitton.

El interior refleja la visión artesanal de Louis Vuitton desde el primer vistazo. Todo el habitáculo está revestido en un tono natural inspirado en la icónica piel VVT, uno de los materiales más emblemáticos de la maison. Sus artesanos seleccionaron cuidadosamente cada acabado para lograr una continuidad visual impecable, con la cual los revestimientos inspirados en esta piel dialogan con el resto del habitáculo y convierten el interior en una extensión del savoir-faire de la casa. Por su parte, los bordes de las manijas de las puertas presentan la misma técnica de tintado de cantos utilizada en los bolsos de Louis Vuitton, mientras que las costuras están realizadas con hilo amarillo. El relieve con patrón de rombos en los asientos y en el revestimiento del maletero delantero, así como en el compartimento del motor situado en la parte trasera, evoca el motivo malletage característico del interior de los baúles de la Casa.

La atención al detalle —incluso hasta al más pequeño— es notable y ha sido aplicada en cada rincón del vehículo, esto incluye terminados únicos en el motor, las tapas del combustible y aceites, las cuales incluyen tipografía especial utilizada en los relojes de Louis Vuitton. “Con la creación de ambos automóviles, Louis Vuitton ha recurrido por primera vez a toda la amplitud de su savoir-faire, aunando la experiencia de cada uno de los oficios de la Maison en un proyecto automovilístico único y exclusivo. Todos los departamentos de Louis Vuitton han contribuido a esta iniciativa interdisciplinaria sin precedentes: desde los artesanos especialistas en baúles y marroquinería hasta los equipos de moda y calzado, e incluso los relojeros de La Fabrique du Temps Louis Vuitton”, expresa Jean Arnault.

 

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Porsche 911 Classic Turbo by Nicolas Ghesquière

Cortesía: Louis Vuitton.

Una vez finalizado el diseño del coupé, la colaboración creativa entre Singer y Louis Vuitton se vió reforzada por el desarrollo de un turbocharged cabriolet bajo la supervisión de Nicolas Ghesquière, Director Artístico de la división femenina en Louis Vuitton. “El diseño automotriz es una pasión que siempre ha vivido en mí. Mi colaboración con Singer me dio la oportunidad de reconectar con este fascinante mundo y sin duda fue una oportunidad magnífica de explorar automóviles verdaderamente excepcionales”, afirma el diseñador.

El Porsche 911 Classic Turbo encarna su visión a través del deseo de fusionar distintos mundos como el náutico y el automotriz. Esta fusión refleja directamente el enfoque del diseñador, quien a menudo incorpora mundos contrastantes en sus colecciones. El uso de la madera confiera a este descapotable un carácter único y decididamente contemporáneo, en consonancia con la visión creativa que Nicolas Ghesquière ha mantenido a lo largo del tiempo.

Cortesía: Louis Vuitton.

Cortesía: Louis Vuitton.

Este es un auto que conecta al mundo con la naturaleza y lo hermoso de la vida, buscando una conexión profunda con el sol y el sentido de sensualidad. Desde el comienzo del proyecto Ghesquière imaginó el espíritu elegante, moderno y asertivo de Louis Vuitton y el cabriolet tiene una personalidad sensualmente poderosa por lo que elegirlo era inevitable. Mientras que el gran alerón trasero —típico de los modelos turboalimentados— subraya sus prestaciones, el compartimento de carga de apertura posterior constituye una impresionante proeza de ingeniería: al abrirse, revela una plataforma de madera de inspiración náutica que evoca la belleza atemporal de las lanchas a motor. La combinación cromática —que evoca la Calcaire Lutétien (la piedra caliza blanca que ha definido el paisaje parisino, incluida la histórica sede de la Maison) junto con exquisitos detalles dorados que adornan el vehículo como joyas sutiles, y los tonos neutros del cuero y la madera— refleja el sentido del refinamiento de Ghesquière y un estilo de vida intrínsecamente ligado al arte de viajar de Louis Vuitton.

Asimismo, el reloj del salpicadero, realizado a medida, no está integrado en el cuadro de instrumentos situado tras el volante; en su lugar, ocupa la parte central de la consola. Su esfera, acabada en el mismo tono exacto que la carrocería exterior, y la llave de contacto dorada a juego crean una armonía perfecta entre el interior y el exterior. El salpicadero luce la firma de Louis Vuitton, mientras que una distintiva placa de cuero en el volante refuerza sutilmente la identidad de la firma. Todos los elementos funcionales están elaborados en metal con la misma atención meticulosa a los acabados y tratamientos de superficie que el coche clásico, en consonancia con la precisión de la alta relojería, llevando así la visión de Ghesquière a la realidad.


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