La historia del brazalete de Chris Evert que dio nombre al icónico tennis bracelet
Chris Evert detuvo un partido de tenis en el US Open de 1978 para buscar el mítico tennis bracelet y te contamos la historia completa
Cortesía: Rolex.
¿Te has preguntado cuál es la historia detrás del tennis bracelet y quién fue la tenista que convirtió una joya en parte de la identidad del deporte blanco? Este accesorio es una de las piezas más reconocibles de la joyería vinculada al deporte; sin embargo, su diseño que está caracterizado por una línea continua de diamantes, ya existía mucho antes de recibir este nombre y originalmente era conocido como diamond line bracelet o eternity bracelet. La historia que lo convirtió en un ícono del tenis ocurrió en una cancha del US Open en 1978, cuando Chris Evert, una de las grandes figuras del tenis femenino y actual Rolex Testimonee, perdió su brazalete de diamantes en plena competencia y pidió detener el partido para encontrarlo.
En 1978, el US Open estrenó una nueva sede en Flushing Meadows, Queens, después de abandonar las canchas de arcilla del West Side Tennis Club y se convirtió en el primer Grand Slam disputado sobre superficie dura, un terreno más rápido que exigía una adaptación distinta por parte de las grandes figuras del momento como Chris Evert, quien llegaba como una de las grandes favoritas después de haber ganado las tres ediciones anteriores y terminó conquistando nuevamente el título, convirtiéndose en campeona del US Open por cuarto año consecutivo.
Durante una de las primeras rondas del torneo, Evert complementó su atuendo con un delicado brazalete de diamantes en la muñeca cuando el broche se rompió y la pieza cayó sobre la cancha. En lugar de continuar el partido y dejar la joya para después, la tenista pidió que se detuviera temporalmente el juego para poder encontrarla mientras que la transmisión televisiva registró parte de la búsqueda y convirtió un pequeño accidente personal en una escena inesperada dentro de uno de los torneos más importantes del calendario. Y sí, Chris Evert encontró finalmente el brazalete y, de acuerdo con ella, el broche se había roto y la pieza había terminado en algún lugar de la zona lateral de la cancha.
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El nombre tennis bracelet proviene de cuando la prensa le preguntó qué era lo que estaba buscando y Evert explicó que se trataba se su “brazalete de tenis”, desde entonces, la expresión comenzó a utilizarse para describir este tipo brazaletes con diamantes y, con el paso del tiempo, terminó reemplazando por completo la denominación de diamond line bracelet. Actualmente, no existe una atribución fiable a una maison de joyería concreta para el brazalete original, pero Evert colaboró con la diseñadora Monica Rich Kosann para reinterpretar la pieza, misma que se trataba de un brazalete de línea de diamantes realizado en oro blanco.
Esta réplica forma parte de la colección Tennis Bracelet-CE y utiliza diferentes versiones de oro, diamantes y otras piedras preciosas, y cada pieza lleva las iniciales CE como parte de su identificación. Los detalles de los diseños funcionan como referencias directas a la memoria de Evert, por ejemplo, el verde de las esmeraldas representa la cancha; las líneas de diamantes evocan las líneas blancas del terreno de juego, mientras que algunos diseños incorporan un diamante en forma de pera como representación de una gota de sudor. La colección fue presentada como una manera de recuperar la historia original del tennis bracelet desde la perspectiva de la mujer que estuvo en el centro de ella.
Chris Evert, Rolex y la transformación del US Open
La carrera de Chris Evert reúne 18 títulos individuales de Grand Slam, seis campeonatos del US Open y 260 semanas como número uno del mundo, cifras que explican su lugar entre las figuras más importantes de la historia del tenis. Su legado también forma parte de la historia de Rolex, que la reconoce como una de sus Rolex Testimonees, junto a algunas de las grandes leyendas de este deporte. La conexión entre ambos nombres tiene, además, una coincidencia interesante en la que el año 1978 marcó tanto la llegada del US Open a su actual sede en Flushing Meadows como el inicio de la relación de Rolex con el tenis. Con su nueva sede llegaron las canchas duras y el torneo se convirtió en el primer Grand Slam disputado sobre esta superficie. Evert llegaba a Nueva York como campeona de las tres ediciones anteriores y logró adaptarse al ritmo más rápido de las nuevas canchas para conquistar nuevamente el título.
Cortesía: Rolex/UPI/Bettmann Archive via Getty Images.
Desde entonces, la tenista estadounidense ha sido testigo de la evolución del US Open y de la expansión de la presencia de Rolex dentro del deporte, hasta convertirse en Official Timekeeper del torneo. La asociación entre la marca y el tenis se ha construido alrededor de valores como la precisión, la excelencia y la longevidad, conceptos que encuentran un reflejo natural en la carrera de una campeona que permaneció en la cima del tenis mundial durante más de dos décadas.
Actualmente, Chris Evert forma parte de la lista de Rolex Testimonees, una familia que reúne a algunas de las figuras más emblemáticas del tenis internacional. Su relación con la firma conecta su legado deportivo con una dimensión de estilo que también ha acompañado su imagen pública —desde el brazalete de diamantes que terminó dando nombre al tennis bracelet hasta el reloj que lleva en la muñeca—, Evert representa una época en la que la elegancia comenzó a formar parte de la identidad visual del tenis femenino mientras que su historia también refleja la evolución de un deporte que, con el paso de los años, ha incorporado la relojería y la joyería como elementos inseparables de su cultura.
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