Este es el wearable de Huawei que me hizo querer hacer más ejercicio
Nunca imaginé que un wearable terminaría cambiando la forma en la que entreno, descanso y escucho lo que mi cuerpo intenta decirme todos los días
Antes de empezar, quiero aclarar algo: no, nunca fui esa persona que monitoreaba cada segundo de su vida para optimizar su bienestar. Durante mucho tiempo hice ejercicio sin una rutina clara y, sobre todo, sin entender realmente lo que mi cuerpo necesitaba. Resistencia a la insulina, sobrepeso y una mala alimentación fueron sólo algunos de los conceptos que comenzaron a formar parte de mi vocabulario cuando decidí que era momento de hacer un cambio. No por estética, sino por salud. Ese proceso me llevó a acudir con especialistas. Endocrinólogo, nutrióloga y entrenadores personales comenzaron a trabajar en conjunto para ayudarme a construir hábitos sostenibles, y el consejo de conseguir un wearable que complementara el seguimiento que ya estaban haciendo era uno que todos compartían.
Así fue como, después de investigar varias opciones, encontré la Huawei Band 10. Pensé que únicamente sería un brazalete para registrar pasos o entrenamientos —como la mayoría de lo que existen en el mercado—; sin embargo, terminó convirtiéndose en una herramienta que me enseñó a escuchar a mi cuerpo. Después de usarla durante varias semanas entendí que hacer ejercicio no consiste únicamente en quemar calorías o completar una rutina, también implica descansar mejor, controlar el estrés, comprender cómo se recupera el organismo y aceptar que la salud física y la mental siempre van de la mano.
¿Realmente estás descansando? Tu sueño dice mucho más de lo que imaginas
Muchas veces creemos que dormimos bien simplemente porque estuvimos ocho horas en la cama y la realidad es bastante distinta. Uno de los aspectos que más me sorprendió de la Huawei Band 10 fue su sistema de monitoreo del sueño. No solamente registra cuánto tiempo dormiste, sino que analiza cada una de las fases del descanso, detecta posibles alteraciones respiratorias durante la noche y genera información basada en datos para ayudarte a mejorar la calidad de tu sueño. Lo interesante es que no se limita a decirte si dormiste bien o mal, también te explica qué ocurrió durante la noche y ofrece recomendaciones para mejorar poco a poco tus hábitos de descanso y estos datos puedes cien por ciento compartirlos con tu médico para que pueda incluso ayudarte a mejorar aún más la calidad de tu sueño, la cual impacta directamente en la energía y rendimiento durante los entrenamientos y en el estado de ánimo, no es que yo no fuera una morning person, más bien no estaba descansando lo suficiente para serlo.
Además, el wearable incorpora el monitoreo de lavariabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC)durante el sueño, una métrica que hasta hace unos meses ni siquiera conocía y que actualmente se ha convertido en uno de los datos que más reviso. La VFC me ayuda a entender cómo se está recuperando el cuerpo después del ejercicio, del estrés o incluso de jornadas particularmente pesadas. Existen días en los que creemos que podemos exigirnos al máximo, pero los datos cuentan una historia distinta. No se trata del “hoy tengo flojera, mejor mañana”, sino que con estos datos puedes adaptar tus entrenamientos a las necesidades reales de tu organismo sin dejar las metas atrás… tal vez esta tarde tu cuerpo no puede hacer un entrenamiento exhaustivo de crossfit, pero sí puede soportar una sesión de hatha yoga, el cuerpo continúa en movimiento y tú lo supiste escuchar.
Junto con la frecuencia cardiaca y los niveles de SpO₂, el dispositivo también envía alertas cuando alguno de estos indicadores sale de tu rango habitual, permitiéndote detectar cambios antes de que se conviertan en un problema mayor.
Un wearable que también pone atención en tu bienestar emocional (y lo que más me gustó, de hecho)
Creo que muchas veces, sino es que siempre, cuando se habla de bienestar o cuidar tu cuerpo la mente se va directo a lo estético y físico. Pero, ¿te has dado cuenta que incluso los atletas de alto rendimiento están cada vez más abriendo la conversación al bienestar emocional? Registrar y observar desde un estado consciente cómo cambia tu estado emocional a lo largo del día ayuda a que te entiendas de una manera más profunda. Cuando empiezas a relacionar cómo dormiste, cuánto ejercicio hiciste y cómo te sentiste emocionalmente en cada segundo del día, muchas cosas comienzan a hacer sentido. Gracias a que este gadget las registra, comencé a incluir pausas entre juntas, trabajo y pendientes diarios; más que una función tecnológica terminó siendo un recordatoria constante de que cuidar la mente también forma parte de cuidar el cuerpo y lo hago a través de los ejercicios de respiración guiada que incorpora la banda para ayudarte a reducir el estrés y recuperar el equilibrio cuando detecta momentos de mayor tensión.
La salud cardiaca es PRIMORDIAL y merece atención constante
Otra función que terminé valorando más de lo que esperaba fue el monitoreo de la salud cardiovascular. Saber que se pueden detectar posibles irregularidades del ritmo cardiaco mediante el análisis de la onda de pulso y emitir alertas oportunas sobre posibles episodios de fibrilación auricular me dio una mayor sensación de tranquilidad. Evidentemente, no reemplaza el seguimiento de un médico, pero sí te ayuda a conocer mejor tu cuerpo y a identificar cuándo algo podría no estar dentro de lo habitual. Además, mantiene un registro continuo de la frecuencia cardiaca las 24 horas del día, así que poco a poco también empecé a entender cómo reaccionaba mi organismo al ejercicio, al estrés e incluso al descanso.
Cortesía: Huawei.
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Aprender a escuchar a mi cuerpo cambió mi manera de entrenar
“Sin dolor no hay resultados” ¿Te suena familiar esta frase? A mí me la repetía un pseudoentrenador cuando atravesaba mi etapa más "fit", y lo pongo entre comillas porque, viéndolo en retrospectiva, de saludable tenía muy poco. Vivía entre dietas extremas y entrenamientos diseñados únicamente para quemar la mayor cantidad de calorías posible, convencida de que mientras más exigiera a mi cuerpo, mejores serían los resultados. La realidad era exactamente la contraria y estaba ignorando —peligrosamente— por completo sus necesidades.
Hoy entiendo que entrenar más no siempre significa entrenar mejor. La recuperación también forma parte del progreso y, probablemente, es una de las piezas más importantes para construir hábitos sostenibles. Ahí fue cuando la información de la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC) comenzó a cambiar mi perspectiva. Empecé a entender cuándo mi cuerpo realmente estaba listo para un entrenamiento intenso y cuándo lo que necesitaba era descansar. Puede parecer un detalle menor, pero aprender a respetar esos momentos transformó por completo mi forma de relacionarme con el ejercicio. Ya no se trata de exigirme en extremotodos los días, sino de darle a mi cuerpo exactamente lo que necesita para rendir mejor a largo plazo.
Más de 100 modos de entrenamiento para quienes se aburren fácilmente al hacer ejercicio
Como buena geminiana, una de las cosas que más me cuesta es hacer exactamente la misma rutina todos los días. Si el ejercicio deja de sorprenderme, tarde o temprano termino perdiendo la motivación, así que descubrir que la Huawei Band 10 cuenta con más de 100 modos deportivos fue un gran acierto para mí. Un día puedo hacer HIIT, al siguiente pilates, probar una clase de baile, nadar o incluso registrar actividades como senderismo, esquí o deportes de motor. Lo interesante es que el wearable adapta el monitoreo a cada disciplina para ofrecer métricas aún más precisas según el tipo de entrenamiento que estés realizando y cuando siento que necesito salir de mi zona de confort, también puedo acceder a cursos y ejercicios desde la aplicación para descubrir nuevos movimientos y mantener mi rutina tan dinámica como me gusta.
Asimismo, en este apartado quiero incluir los anillos de actividad. Sí, me hacen sentir como un Tamagotchi, pero nunca imaginé que cerrar tres pequeños círculos de colores se volvería una actividad que me diera tanta satisfacción. Registran con precisión el tiempo que me mantengo activa durante el día —algo especialmente útil cuando pasas horas frente a una computadora editando, escribiendo o en juntas— y, más que premiar la distancia recorrida, reconocen la constancia. Al final, me recuerdan que cualquier movimiento cuenta y que combatir el sedentarismo también forma parte de cuidar mi salud.
Cortesía: Huawei.
Si algo aprendí durante estos meses es que cambiar mis hábitos nunca se trató de encontrar el entrenamiento perfecto ni de obsesionarme con un número en la báscula. Se trató de empezar a entender qué necesitaba mi cuerpo, dormir mejor, saber cuándo descansar, cuándo exigir un poco más y cuándo simplemente levantarme de la silla para moverme unos minutos. Es verdad que la Huawei Band 10 no hizo ese trabajo por mí, ese proceso sigue dependiendo de la disciplina, de escuchar a mis médicos, a mi nutrióloga y de las decisiones que tomo todos los días. Lo que sí hizo fue darme información que antes no tenía y enseñarme a verla como una aliada, no como un motivo de ansiedad.
Actualmente sigo lejos de ser esa persona que mide absolutamente todo lo que hace. Pero, por primera vez, siento que las decisiones que tomo sobre mi salud parten del conocimiento y no de las ocurrencias, las dietas de moda o el famoso "sin dolor no hay resultados". Y, para mí, ese cambio de perspectiva ha sido mucho más valioso que cualquier récord personal o cualquier entrenamiento perfecto.
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